Recientemente leí un par de artículos que han llamado mucho mi atención, y me han puesto a pensar. Quisiera compartir algunas de éstas reflexiones contigo. En primer lugar, tengo que decir que soy una persona que apoyo el hecho de que vinimos a éste mundo a pasarla bien, a ser felices y a estar tranquilos. Siempre con el debido balance de vida, por ejemplo, no por pasarla bien hoy voy a dar rienda suelta a todos mis caprichos, que en el largo plazo puedan generar resultados perjudiciales, tanto a nivel físico, emocional o financiero.
Pienso que el dinero es una parte importante en el hecho de poder pasarla bien, ser felíz, y vivir tranquilo. El dinero, al final de cuentas, no es más que un medio para intercambiar el fruto de mi trabajo por otros bienes y servicios que considero importantes en mi vida. Si yo fuera capaz de producir o fabricar por mí mismo todos éstos bienes y servicios, entonces el dinero no sería importante, pero como no es así, entonces el dinero cumple esa función.
Como he repetido en varias ocasiones, considero que el ahorro debe estar dividido en cuatro subcategorías o cuentas. Estas son: 1) Inversiones, 2) Retiro (aunque en el mediano plazo se fusiona con la primera, 3) Emergencias, y 4) Consumo. Quisiera en ésta ocasión referirme a ésta última.
El ahorro para el consumo puede funcionar como un aliciente para seguir en la lucha diaria. Por ejemplo, el sueño de cambiar mi automóvil puede motivarme a salir de la cama todos los días, o la ilusión de hacer un viaje familiar puede provocar que me esfuerce un poco más cada día para lograr mejores resultados. Cuando la situación en temas laborales o empresariales se pone complicada esa meta que tengo puede servir de salvavidas para mantenerme a flote.
De la misma forma, podrías considerar los “vicios financieros”. Y lo digo así, tal y como lo leí en un artículo en inglés, a pesar de la connotación negativa que podría tener esa palabra. Un vicio es un hábito repetitivo, que generalmente es considerado inmoral o degradante para la sociedad. Sin embargo, me gustaría considerarlo aquí de la misma forma en que lo consideró el autor del mencionado artículo. Un vicio financiero es el hábito de adquirir un producto o servicio, que incluso estamos dispuesto a pagar una cifra premium, o un valor adicional al que la mayoría de personas estarían dispuestos a pagar por el mismo bien o servicio.
El vicio financiero es aquel gasto que tenemos considerado en nuestro presupuesto, y que a la mayoría de las personas les podría parecer extremo, extraño, iluso o tonto, pero que para nosotros es importante. Por ejemplo, una vez conocí a una pareja que le gustaba coleccionar películas en DVD, y su casa estaba prácticamente tapizada de ellas, según mi opnión, hasta el punto en que de seguro no habían ni visto la mitad de ellas.
Otros ejemplos de vicios financieros podrían ser la afición de ir al estadio, o de practicar algún deporte “raro”, coleccionar estampas, o “comics”. Para otras personas puede ser ir al salón de belleza, o comprar zapatos, o prendas de ropa. Otras personas pueden comer en lugares “exóticos”, o tener aficiones “extrañas”. Unos arreglan su automóvil para que sea más veloz, y otros su moto, o hasta la bicicleta o la patineta. Algunos cambian de teléfono celular como si fuera su ropa interior. Relojes, video juegos, equipos electrónicos, artículos de ropa, comidas, bebidas, y un sin fin de artículos pueden ser considerados en ésta lista. Incluso pueden ser otros servicios, como visitar un spa o asistir a sesiones de coaching.

En fin, a unos les puede parecer extraño, pero al final, son esas pequeñas cosas en las que gastamos mes a mes, y que nos mantienen a flote, nos motivan a seguir adelante, nos distraen de las carreras y las preocupaciones diarias. A pesar de que nadie nos entiende, así somos felices. Y está bien, todos los tenemos, y si a ti te sirve, eres libre de hacerlo.
De hecho, algunas personas llegan incluso a decir que es una parte fundamental de alcanzar la libertad financiera el hecho de presupuestar un porcentaje de tus ingresos para tus “gustos” o “vicios” financieros, lo cual no deja de tener su lógica. Por ejemplo, si destinas un 5% de tus ingresos a tu “vicio”, te sentirás más motivado a elevar tus ingresos, con tal de poder disfrutar más de dicho vicio. Así, el 5% de $1,000 es $50, y el 5% de $5,000 es $250.
En mi caso personal, mi vicio financiero son los libros, de los cuales suelo comprar más de los que leo. Incluso mantengo un listado de libros que quiero comprar, que sobrepasa los 300 libros. De verdad es un vicio, generalmente evito pasar frente a las ventas de libros, para no caer en la tentación de gastar de más. De hecho, en éste momento, me encuentro en una etapa de lectura intensiva, y me comprometí a no comprar ningún libro nuevo hasta que termine los que tengo en casa.
Algunas recomendaciones que puedo hacerte para que no pierdas la brújula y sigas en el camino correcto son:
- El vicio financiero no puede alejarte de tus metas financieras (y no financieras) de corto, ni mediano, ni de largo plazo
- Tiene que estar acorde a tu nivel de ingresos. Será conveniente determinar el porcentaje máximo de tus ingresos que destinarás para éste fin
- Tienes que cuestionarte si dicho vicio es realmente importante para tí, o es unicamente un capricho pasajero, un impulso esporádico, probablemente influído por terceras personas
- Si vives en pareja (o en familia), tu y tu pareja tienen que estar totalmente enterados de los vicios financieros de cada uno, y aceptarlos y respetarlos, aunque no los entiendan (siempre y cuando no ponga en riesgo la estabilidad del hogar)
- Dado que es un “vicio”, conviene que te cuestiones si puedes “controlarlo”. No vaya a ser que te embarques en un vicio del que luego no puedas desprenderte, y termine causandote una gran crisis financiera (como de hecho ocurre con otros vicios, como el juego, la bebida o las drogas)
- Otro aspecto que es recomendable, aunque dependerá de tu situación financiera, personal y familiar, es que no tengas más de un vicio a la vez
Y tu, ¿Tienes un vicio financiero? Compártelo con nosotros.
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